Sin Gamper, el Club empezaba una época marcada por la politización de la vida pública
En los años treinta, la población vivía con más entusiasmo los mítines políticos en las plazas de toros que los partidos de fútbol.
El Barça vive una época marcada por el compromiso con la situación social, política y cultural. Los nuevos estatutos del Club, aprobados en mayo de 1932, redefinían la entidad. Según el artículo primero, el FC Barcelona era “una asociación de carácter cultural y deportivo”. En octubre se creó la Delegación de Cultura, que impulsaba actividades para los socios.
En julio de 1935, el nuevo presidente, Josep Sunyol i Garriga, dejaba claro que era una persona de ideales políticos catalanistas. Con el lema “Deporte y Ciudadanía”, acentuó el vínculo entre lo social y lo deportivo.